Rancha en papa: la campaña se gana antes de la lluvia
Phytophthora infestans necesita una noche húmeda para esporular y cuatro días para cerrar un ciclo. Cuando la mancha aparece, la ventana de la prevención ya se cerró, y el sistémico de siempre ya no responde como antes.
Publicado el 1 de octubre de 2026

La papa es peruana. Los análisis genéticos de cientos de papas nativas y especies silvestres apuntan a un origen único de las variedades cultivadas, a partir de parientes silvestres del Perú (Spooner et al., 2005). Esa misma diversidad que hizo de los Andes la cuna del cultivo es la que hace de la sierra uno de los lugares más difíciles del mundo para manejar la rancha.
Phytophthora infestans, el patógeno que en 1845 arrasó los campos de Irlanda, sigue siendo una de las enfermedades más devastadoras de la papa en el mundo. En el Perú no llega de visita: vive acá todo el año, en papa cultivada, en papa voluntaria, en tubérculo-semilla infectado y en solanáceas silvestres al borde de la chacra.
Un patógeno que juega de local
Dónde nació el patógeno todavía se discute. El valle de Toluca, en México, es el candidato clásico; pero un estudio genético publicado en PNAS encontró que las poblaciones del Perú y Ecuador conservan las dos líneas ancestrales de las que derivan las poblaciones actuales, mientras que las de Toluca solo tienen una (Gómez-Alpizar et al., 2007). Sea cual sea su cuna, en los Andes el patógeno tiene historia larga y hospederos de sobra.
El Centro Internacional de la Papa (CIP), con sede en Lima, lleva más de dos décadas siguiéndole la pista. Sus colecciones entre 1997 y 2013 muestran que la población peruana está formada por cuatro linajes clonales, todos del mismo tipo de apareamiento, y que uno de ellos, EC-1, domina de lejos (Lindqvist-Kreuze et al., 2020). Además, el CIP aisló el patógeno de nueve especies silvestres de Solanum que crecen junto a los campos (Lindqvist-Kreuze et al., 2020): reservorios de inóculo que nadie fumiga.
Por qué la lluvia y la neblina la vuelven explosiva
La rancha no es un hongo verdadero: es un oomiceto, emparentado con las algas pardas, y se mueve en agua. El manual técnico del CIP describe el ciclo con precisión (Pérez y Forbes, 2008). Los esporangios se forman durante las noches húmedas, en la pelusa blanquecina del envés de la hoja, y en la mañana el viento y las salpicaduras los reparten a las plantas vecinas.
Con agua libre y temperatura baja, que es lo que deja la neblina sobre el follaje de la sierra, cada esporangio libera de 8 a 12 zoosporas que nadan, se enquistan sobre la hoja y la penetran por los estomas o directo a través de la cutícula. Con más de 15 °C el esporangio germina directamente. En condiciones óptimas, a los cuatro días de la infección ya salen nuevos esporangios por los estomas, y en una sola campaña el patógeno cierra varias generaciones (Pérez y Forbes, 2008).
- Noche húmeda: la lesión esporula en el envés.
- Mañana con neblina o lluvia: los esporangios se dispersan y cada uno puede soltar de 8 a 12 zoosporas.
- Unos cuatro días después: la nueva lesión ya produce su propio inóculo.
- Lluvia sostenida: los esporangios lavados bajan al suelo e infectan el tubérculo por lenticelas y heridas.
Esa es la aritmética que el agricultor ve como "de un día para otro se quemó el campo". No es de un día para otro: son varios ciclos de cuatro días que se encadenaron mientras el follaje no se secaba.

El sistémico que dejó de responder
Las fenilamidas, con metalaxyl a la cabeza, entraron al mercado en los años setenta y fueron las más efectivas contra la rancha porque curan: matan al patógeno incluso después de que infectó la planta. El mismo manual del CIP advierte su principal desventaja: la población del patógeno desarrolla resistencia rápidamente (Pérez y Forbes, 2008). Por eso el Comité de Acción para la Resistencia a Fungicidas (FRAC) clasifica a P. infestans como patógeno de alto riesgo para esta familia (Pérez y Forbes, 2008).
En el Perú eso ya no es teoría. En Huánuco, una zona donde se siembra papa todo el año, el CIP evaluó 58 aislamientos del linaje EC-1 y todos resultaron resistentes a metalaxyl-M (Pérez et al., 2009). La revisión de dos décadas de colecciones lo confirma a escala nacional: EC-1, mayormente resistente a metalaxyl y con virulencia compleja, sigue dominando la población (Lindqvist-Kreuze et al., 2020). El mismo estudio de Huánuco no encontró resistencia a cimoxanil (Pérez et al., 2009), lo que muestra que el problema no es el químico en general, sino repetir siempre el mismo modo de acción.
En general, el tizón tardío se trata preventivamente, es decir, se realizan las aplicaciones antes de la aparición de los síntomas (Pérez y Forbes, 2008, p. 25).
La lógica de la prevención: defensa, competencia y rotación
Si el patógeno cierra un ciclo cada cuatro días y el curativo de confianza perdió fuerza, la única pelea que se gana es la que empieza antes de la primera lesión. La evidencia sobre inductores y antagonistas va en esa dirección.
Inducción de defensas. En papa, el quitosano activó la inmunidad que la planta dispara cuando reconoce un patrón de patógeno, acumuló ácido salicílico, elevó la fenilalanina amonio liasa y redujo la infección de P. infestans tanto en maceta como en campo (Zheng et al., 2021). La planta no espera al ataque: ya tiene la defensa encendida cuando llega la zoospora.
Antagonistas en la hoja. Un ensayo europeo en cinco países tamizó 17 agentes de biocontrol y 3 inductores de resistencia. En invernadero, el quitosano y un Trichoderma controlaron la rancha de forma significativa; en campo, las aplicaciones semanales de quitosano y de un Bacillus redujeron la infección. El dato que ordena todo es el momento: en invernadero, lo aplicado uno y cinco días antes de la inoculación fue lo más efectivo, y lo aplicado después, lo menos (Põldmets et al., 2025).
Rotación de modos de acción. Es la recomendación antirresistencia del propio CIP (Pérez y Forbes, 2008): alternar productos con mecanismos distintos y sumar prácticas de manejo integrado para que el patógeno nunca enfrente dos veces seguidas la misma presión.
Cómo se arma eso en campo: RANCHA-STOP con LATE-PI
El programa RANCHA-STOP + LATE-PI, desarrollado con el CIMBA de la Universidad Nacional Agraria La Molina, traduce esa lógica en cuatro productos que se rotan, de modo que ninguna aplicación repite el mecanismo de la anterior.
- RANCHA-STOP ELICITOR SL: oligoquitosano que activa la defensa de la planta, reforzado con silicato de potasio para la pared celular y aceite esencial de muña peruana de acción directa.
- RANCHA-STOP BIO SC: Bacillus subtilis a diez mil millones de esporas por mililitro, con más del 90 % ya esporulado, que ocupa el filoplano y trabaja por lipopéptidos.
- RANCHA-STOP TRICHO-F OD: Trichoderma harzianum en alta concentración más su filtrado de metabolitos, que sigue actuando aunque el conidio no sobreviva al viaje.
- LATE-PI: aceite esencial de orégano con 70 % de carvacrol y extracto de tara andina, sobre un polímero adherente que sostiene la película cuando llueve. Va a 500 mL por 100 L de agua; con lluvia abundante, cada 5-6 días; con lluvia moderada, cada 7-8 días.
LATE-PI se aplica de 6 a 8 de la mañana, para que la película seque antes de la lluvia de la tarde, y va separado del cobre; los RANCHA-STOP admiten cúprico a concentración baja. Y el programa se apoya en lo básico que recomienda el CIP: semilla sana, aporque, buen drenaje, distanciamiento que ventile el follaje y monitoreo constante. Con eso, cuando llegue la neblina, el campo ya está defendido.
El programa para la rancha en papa
Cuatro mecanismos que se rotan —defensa inducida, Bacillus en el filoplano, Trichoderma con sus metabolitos y la película botánica de orégano y tara que aguanta la lluvia— para tener el follaje defendido antes de que llegue la neblina. Y TRIPAPA para arrancar con la semilla tratada y el surco colonizado.
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Referencias
- Gómez-Alpizar, L., Carbone, I. y Ristaino, J. B. (2007). An Andean origin of Phytophthora infestans inferred from mitochondrial and nuclear gene genealogies. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(9), 3306–3311. https://doi.org/10.1073/pnas.0611479104
- Lindqvist-Kreuze, H., Gamboa, S., Izarra, M., Pérez, W., Correa, M. Y., Astete, A., Särkinen, T., Cueva, M. y Gonzáles, P. (2020). Population structure and host range of the potato late blight pathogen Phytophthora infestans in Peru spanning two decades. Plant Pathology, 69(2), 334–346. https://doi.org/10.1111/ppa.13125
- Pérez, W. y Forbes, G. (2008). El tizón tardío de la papa: Manual técnico. Centro Internacional de la Papa. https://cipotato.org/wp-content/uploads/2014/08/004271.pdf
- Pérez, W., Lara, J. y Forbes, G. A. (2009). Resistance to metalaxyl-M and cymoxanil in a dominant clonal lineage of Phytophthora infestans in Huánuco, Peru, an area of continuous potato production. European Journal of Plant Pathology, 125(1), 87–95. https://doi.org/10.1007/s10658-009-9461-z
- Põldmets, M., Koppel, M., Puidet, B., Abuley, I. K., Belle, N., Lynott, J., Hansen, J. G., Hausladen, H., Hokka, M., Lukkala, R., Mäenpää, J., Meno, L., Grenville-Briggs, L., Dotson, B. R., Ravnskov, S. y Lees, A. (2025). Use of biological control agents and plant resistance inducers for the control of potato late blight (Phytophthora infestans). Potato Research, 68(4), 3843–3863. https://doi.org/10.1007/s11540-025-09899-1
- Spooner, D. M., McLean, K., Ramsay, G., Waugh, R. y Bryan, G. J. (2005). A single domestication for potato based on multilocus amplified fragment length polymorphism genotyping. Proceedings of the National Academy of Sciences, 102(41), 14694–14699. https://doi.org/10.1073/pnas.0507400102
- Zheng, K., Lu, J., Li, J., Yu, Y., Zhang, J., He, Z., Ismail, O. M., Wu, J., Xie, X., Li, X., Xu, G., Dou, D. y Wang, X. (2021). Efficiency of chitosan application against Phytophthora infestans and the activation of defence mechanisms in potato. International Journal of Biological Macromolecules, 182, 1670–1680. https://doi.org/10.1016/j.ijbiomac.2021.05.097
SIN PERIODO DE CARENCIA, SIN LÍMITE DE RESIDUO
Las etiquetas de la línea VISE declaran periodo de carencia y límite máximo de residuos como «no aplica», y que el producto no es tóxico para el ser humano, animales ni abejas. El reingreso al área tratada es posible una vez seco el depósito de la aplicación.






